Lagrimeo constante de un ojo: ¿por qué ocurre y cómo tratarlo?

Mujer con lagrimeo constante de un ojo.

El lagrimeo constante de un ojo es, sin duda, uno de los motivos de consulta más frecuentes en oftalmología. Si experimentas este problema, puede que te sorprenda descubrir que no siempre se debe a un exceso de lágrimas, sino también a dificultades en su correcta evacuación. Este trastorno, conocido médicamente como epífora, puede afectar únicamente a un ojo y tener múltiples causas.

En este artículo, exploraremos las causas reales del lagrimeo en un ojo, desde la obstrucción del conducto lagrimal hasta el paradójico ojo seco. Asimismo, te mostraremos los síntomas asociados, cuándo acudir al especialista y qué tratamientos efectivos existen para solucionar el lagrimeo de ojos de forma definitiva.

¿Qué es el lagrimeo constante de un ojo?

Las lágrimas cumplen una función protectora: mantienen tu ojo húmedo y eliminan partículas extrañas. Sin embargo, cuando este sistema presenta un desequilibrio, aparece el lagrimeo constante de un ojo.

Diferencia entre lagrimeo normal y epífora

El lagrimeo normal se produce como respuesta puntual a irritaciones o cuerpos extraños. Por el contrario, la epífora es un lagrimeo copioso, persistente e involuntario que rebosa y cae por fuera del párpado.

La diferencia fundamental radica en el origen del problema. El lagrimeo se debe a una hipersecreción lagrimal, es decir, tu glándula produce demasiada lágrima por irritación de la superficie ocular. La epífora, mientras tanto, surge de un problema en el drenaje: las lágrimas no se eliminan correctamente hacia la fosa nasal aunque el conducto nasolagrimal esté abierto.

¿Por qué afecta solo a un ojo?

El lagrimeo en un ojo tiene explicaciones específicas. Puede deberse a un bloqueo unilateral del conducto lagrimal que impide el drenaje en ese lado. Asimismo, una irritación localizada afecta únicamente el ojo expuesto al agente irritante. Los problemas del nervio facial también provocan lagrimeo unilateral, ya que alteran el control nervioso de la producción lagrimal en un lado de tu cara.

Causas principales del lagrimeo en un solo ojo

Diversas condiciones pueden provocar el lagrimeo constante de un solo ojo. Identificar la causa específica resulta fundamental para aplicar el tratamiento adecuado.

Obstrucción del conducto lagrimal

La vía lagrimal recoge la lágrima mediante puntos lagrimales en ambos párpados y la canaliza hasta la nariz. Cuando este sistema se obstruye en algún punto, la lágrima no drena y rebosa. Las causas incluyen edad, traumatismos nasales, alergias, conjuntivitis o tumores.

En niños, el conducto puede no estar completamente desarrollado al nacer. Esta obstrucción provoca acumulación de lágrimas en el saco lagrimal y, posteriormente, infección llamada dacriocistitis.

Irritación o infección ocular

La conjuntivitis produce lagrimeo como mecanismo de defensa. Puede ser viral, bacteriana o alérgica. Los síntomas incluyen enrojecimiento, hinchazón, secreción y picazón. Además, la blefaritis y la queratitis también generan lagrimeo de ojos por irritación de la superficie ocular.

Ojo seco paradójico

El ojo seco es la causa más común de lagrimeo excesivo. Cuando tu ojo no está bien lubricado, se irrita y el sistema lagrimal produce lágrima refleja para compensar, pero esta es de mala calidad y resbala por la mejilla. El tipo evaporativo representa el 70% de todos los casos de ojo seco.

Problemas en los párpados

El entropión hace que el párpado gire hacia dentro y las pestañas rocen la córnea, provocando lagrimeo constante. Por el contrario, el ectropión voltea el párpado hacia fuera, exponiendo el ojo y causando mal drenaje lagrimal. Ambos requieren corrección quirúrgica.

Cuerpos extraños o lesiones

Las partículas como pestañas, polvo o arena producen abrasiones corneales que generan lagrimeo, enrojecimiento y sensación de cuerpo extraño. Los lentes de contacto son causa frecuente de estas abrasiones.

Síntomas asociados y señales de alerta

Reconocer los síntomas que acompañan al lagrimeo de un ojo te ayudará a determinar cuándo necesitas atención médica. Ciertos signos indican infecciones o patologías que requieren tratamiento especializado.

Lagrimeo con secreción o legañas

La secreción ocular revela información sobre tu condición. Las legañas normales son blanquecinas o transparentes en pequeñas cantidades. Por el contrario, una secreción amarillenta o verdosa indica infección bacteriana como conjuntivitis o dacriocistitis. La secreción purulenta, espesa y de color verde, suele acompañarse de enrojecimiento, hinchazón y dolor. Si notas secreción excesiva que reaparece constantemente tras limpiarla, consulta a un oftalmólogo.

Enrojecimiento y dolor ocular

El enrojecimiento persistente del ojo, especialmente acompañado de dolor intenso, puede señalar queratitis o abrasión corneal. El dolor descrito como punzante o la sensación de presión en el área del conducto lagrimal requieren evaluación inmediata. Asimismo, la hinchazón en el ángulo interno del ojo junto con sensibilidad al tacto sugiere infección del saco lagrimal.

Visión borrosa o cambios visuales

La epífora puede causar visión borrosa temporal por acumulación de lágrimas. Sin embargo, cambios visuales persistentes junto con lagrimeo constante de un ojo deben evaluarse para descartar problemas serios. La sensibilidad excesiva a la luz acompañada de visión borrosa indica condiciones que amenazan tu vista.

¿Cuándo acudir al oftalmólogo de inmediato?

Aunque el lagrimeo muy pocas veces representa una urgencia, debes buscar ayuda de inmediato si un producto químico ingresa al ojo, tienes dolor intenso con sangrado o pérdida de la visión, o sufres una lesión grave en el ojo. Estas situaciones ponen en riesgo tu visión o la integridad anatómica del globo ocular.

Igualmente, acude por atención médica si tienes un rasguño en el ojo, algo dentro del ojo, ojos rojos y dolorosos, mucha secreción proveniente del ojo, lagrimeo prolongado e inexplicable, o sensibilidad alrededor de la nariz o los senos paranasales.

Debes solicitar una consulta oftalmológica en Clínica de Ojos Opeluce si el lagrimeo constante de un ojo persiste durante varios días, aparece sin causa aparente, se acompaña de dolor, secreción o visión borrosa, o interfiere en tu vida diaria.

¿Cómo identificar la causa del lagrimeo constante?

Un examen ocular exhaustivo que incluya tus antecedentes completos de salud general y ocular ayuda al especialista a diagnosticar la causa del lagrimeo constante de un ojo. El médico te hará preguntas específicas: ¿cuándo comenzó el lagrimeo? ¿Afecta ambos ojos o solo uno? ¿Tienes problemas de visión? ¿Usas lentes de contacto? ¿El lagrimeo sucede tras un evento estresante? ¿Tienes dolor ocular, nariz tapada o rinorrea? ¿Qué medicamentos tomas? ¿Sufres de alergias?

Para medir el volumen de las lágrimas, el especialista puede realizar la prueba de Schirmer, colocando tiras de papel secante debajo de tus párpados inferiores durante cinco minutos. Otra opción es la prueba del hilo con rojo de fenol, donde un hilo con tinte sensible al pH se coloca bajo el párpado inferior, se deja humedecer durante 15 segundos y luego se mide el volumen.

Asimismo, se utilizan tintes especiales en gotas para determinar el estado de la superficie de tus ojos, buscando patrones de manchas en las córneas y midiendo cuánto tardan las lágrimas en evaporarse. La prueba de osmolaridad lagrimal mide la composición de partículas y agua, ya que con ojo seco hay menor contenido de agua.

Si sospechas un problema de drenaje, solicitar una consulta oftalmológica de Clínica de Ojos Opeluce te permitirá acceder a pruebas especializadas como el examen del drenaje lagrimal con tinte o la irrigación lagrimal.

Soluciones efectivas para el lagrimeo de un ojo

El tratamiento del lagrimeo de un ojo depende de su causa subyacente y puede variar desde medidas simples hasta intervenciones quirúrgicas.

Remedios caseros y cuidados diarios

Las compresas frías de manzanilla poseen propiedades antiinflamatorias y calmantes para reducir la irritación ocular. Asimismo, aplicar calor seco sobre los párpados durante 8-15 minutos mejora la función de las glándulas de Meibomio cuando el problema es evaporativo. Las rodajas de pepino, bolsitas de té verde o negro, y compresas de leche fría ayudan a descongestionar y calmar tus ojos llorosos.

Lágrimas artificiales y tratamiento del ojo seco

Suplementar la hidratación natural con lágrimas artificiales y geles mantiene lubricada la superficie ocular. Lo deseable es emplear suplementos lagrimales sin conservantes. En casos moderados o severos, se añaden tratamientos antiinflamatorios, inmunomoduladores o derivados hemáticos. La luz pulsada intensa (IPL) estimula las glándulas productoras de lágrimas, mejorando el 85% de los casos de ojo seco.

Antibióticos para infecciones

Los colirios o pomadas antibióticas se aplican entre 7 y 10 días para la conjuntivitis bacteriana. Las infecciones del saco lagrimal requieren antibióticos para evitar complicaciones.

Intervención quirúrgica cuando es necesaria

La dacriocistorrinostomía (DCR) externa presenta una tasa de éxito del 90% para obstrucción lagrimal crónica. Esta cirugía crea una nueva vía entre el saco lagrimal y la cavidad nasal, solucionando definitivamente el lagrimeo constante de un ojo.

Prevención y hábitos saludables

Aunque en muchas ocasiones el lagrimeo de un ojo no se puede prevenir, sí puedes tomar medidas cuando está relacionado con determinadas causas.

  • Mantener una buena higiene palpebral minimiza la blefaritis, mientras que evitar la exposición a la sustancia desencadenante previene el lagrimeo alérgico.
  • Reduce el tiempo frente a pantallas y mantén una higiene ocular adecuada como parte de los cambios en tu estilo de vida.
  • Protege tus ojos de irritantes como humo, polvo y polen mediante gafas de sol o protectoras.
  • Lávate las manos con agua y jabón desinfectante durante al menos 30 segundos antes de tocar tus ojos.
  • Parpadea con regularidad para mantener la superficie ocular húmeda, especialmente durante el uso prolongado de pantallas. En ambientes secos, utiliza un humidificador para añadir humedad al aire.
  • Bebe suficiente agua diariamente para mantener una hidratación general que favorezca la producción de lágrimas. Igualmente, consume alimentos ricos en vitamina A, betacaroteno y Omega-3 para humedecer naturalmente tus ojos.
  • Asimismo, si usas lentes de contacto, considera cambiar temporalmente a gafas, ya que los lentes hacen que parpadees menos.
  • Limpia el maquillaje exhaustivamente antes de dormir.
  • Programa exámenes oculares rutinarios para controlar tu salud ocular y detectar tempranamente cualquier afección subyacente.

 

En conclusión, el lagrimeo constante de un ojo tiene solución cuando identificas su causa correctamente. Si bien algunos casos responden a remedios caseros y lágrimas artificiales, otros requieren intervención especializada.

Ante síntomas persistentes, solicita una consulta oftalmológica de Clínica de Ojos Opeluce y accede a un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado. Recuerda que el lagrimeo no es algo con lo que debas convivir, sobre todo cuando existen tratamientos efectivos que restaurarán tu comodidad visual. ¡Te esperamos!

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